Capítulo 20
En Seattle.
Apenas Amaya salió del laboratorio, su asistente le pasó el celular.
—Es una llamada de tu amiga.
—¿Viste las noticias? Salomé armó un escándalo en la entrada de la región militar. Y encima, Ingrid sufrió una hemorragia cerebral masiva y quedó en estado vegetativo. ¿No te parece karma?
La mano de Amaya se tensó apenas alrededor del celular, pero en su mirada no hubo la menor ondulación emocional.
—Sus asuntos ya no tienen nada que ver conmigo.
Colgó la llamada y tomó el periódico que había sobre la mesa.
Las páginas estaban completamente cubiertas por los nombres de Castillo y Salomé.
En ese momento, una mano le ofreció un vaso de agua tibia.
Al alzar la vista, se encontró con la mirada profunda de Alejandro.
—Al verlos destruirse mutuamente, ¿qué sientes?
Amaya aceptó el vaso, dio un pequeño sorbo y negó con la cabeza.
—Lo que les pase ya no me concierne. Ahora solo pienso en terminar cuanto antes el medicamento que te debo.
Alejandro se detuvo, giró la cabeza y la miró: —

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