Capítulo 14
Bajo las miradas atónitas de Ramón y Sofía, Lucía dejó escapar una carcajada helada.
—Ya había supuesto que no ibas a quedarte quieta, dejando que yo expusiera tu identidad, y que, sin duda, harías algo. Por eso, cuando ayer esos amigos tuyos me invitaron a beber, busqué a mi mejor amiga, la maquillé para que se pareciera a mí y la envié a la cita.
—¿Inesperado, verdad? ¡Mi técnica de maquillaje fue tan buena que nadie se dio cuenta de que la persona a la que emborracharon no era yo en absoluto!
—Lo que tampoco imaginé era que tú, una simple huésped, realmente tuvieras la cara dura de creerte la dueña de esta casa.
Sofía mordió con fuerza su labio, sacudiendo la cabeza con incredulidad.
—No… no debería ser así…
—Entonces, ¿por qué el señor Mateo y don Arturo no me desenmascararon? Ustedes…
Lucía asintió. —Mi abuelo y mi padre cooperaron conmigo; también fue por instrucción mía.
Al ver esto, Mateo carraspeó. —Sí. El primer día que Lucía regresó a Boston, nos contó absolutamente todo. ¡N

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