Capítulo 13
Sin embargo, al llegar a casa por la noche, no vio a Julieta por ningún lado, hasta que finalmente oyó un ruido en el estudio.
Él redujo el paso, vio que la puerta del estudio estaba entreabierta y se acercó con cuidado.
Entonces vio a Julieta con el cabello despeinado, escribiendo sin parar frente a la computadora.
Se quedó pasmado por un momento, sintió que el estado de ánimo de Julieta no era normal. Esa expresión feroz, casi desquiciada, no parecía la de alguien escribiendo, sino la de alguien desahogando su rabia.
Y fue la primera vez que sintió una presencia tan poderosa emanar de una mujer.
Tan poderosa que incluso él dudó si debía acercarse...
Justo en ese momento, Julieta sintió a alguien en la puerta y de repente se giró.
En el instante en que sus miradas se encontraron, Julieta le dirigió una sonrisa fría.
Orlando se quedó sin palabras.
—Ya volviste —dijo Julieta mientras continuaba con su trabajo, con la mirada inexpresiva.
—Sí.
No volvieron a intercambiar palabra alguna.
E

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