Capítulo 39
Julieta recordó la forma en que Orlando le dio de comer la noche anterior, y también sus palabras sobre tener mascotas y cultivar flores.
En ese momento, su vacilación y desconcierto le parecían ahora ridículos.
Temía que la enfermedad de Andrea realmente no tuviera vuelta atrás.
Últimamente sentía que debía irse de ese lugar que no le pertenecía, poner fin a ese contrato.
Sin saber por qué, un repentino dolor punzante le atravesó el corazón.
Se deslizó silenciosamente hacia el borde de la cama, intentando alejarse un poco de Orlando.
Sin embargo, apenas se movió, el brazo que rodeaba su cintura se tensó de repente.
Desde arriba de su cabeza, se oyó la voz somnolienta y confusa del hombre.
—No te muevas.
Julieta se puso rígida. Cerró los ojos y ya no intentó soltarse.
...
Al día siguiente.
Cuando Julieta despertó, ya no había nadie a su lado.
Recogió sus emociones y fue a la oficina. Apenas entró al departamento de Proyectos, sintió que el ambiente no era el mismo.
Varias compañeras se

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