Capítulo 80
Julieta se apartó y dijo con frialdad: —Fuera.
Orlando permaneció en silencio y se levantó para irse.
Cuando él se fue, Julieta cerró los ojos, cansada, sin fuerzas.
Se preguntaba una y otra vez, sufriendo tal malestar, ¿qué podía hacer?
No tenía ningún derecho a resistirse.
Y además, Orlando era su patrón. Si el amor más cercano de su patrón la lastimaba, parecía que solo le quedaba recibir el golpe.
Julieta permaneció acostada por mucho tiempo y solo se levantó tras solicitar un día libre en la empresa.
Al bajar las escaleras, Orlando ya no estaba; solo Valentina se encontraba sentada en la sala, como esperándola.
Al verla llegar, Valentina dijo: —El señor dice que, lo de ayer, el dinero ya lo pagó a la señora Elisa. Así que, puedes descansar; si no te sientes con ánimos, no hace falta ir a la oficina.
Julieta emitió un perezoso "hm" y no dijo nada más.
Al ver que su ánimo no estaba bien, Valentina agregó. —Además, Orlando pidió comida para ti; llegará pronto. No pienses demasiado; é

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