Capítulo 27
—Escuché que nuestro jefe salió del hospital. Ahora está recuperándose en casa. Si no me equivoco, pronto volverá al trabajo.
—Ah, eso sí que son buenas noticias...
Al oírlo, Silvio sintió que una gran parte de su inquietud se desvanecía.
Si el jefe ya estaba a punto de regresar, eso significaba que la empresa probablemente no enfrentaba mayores dificultades.
Sin embargo, en cuanto se calmó, volvió a pensar en Esther.
Ya habían pasado dos días desde que fue dada de alta y todavía no había intentado contactarlo.
En el fondo, eso le dejaba un leve sentimiento de vacío.
—Ah, por cierto, Silvio. Estamos diseñando una nueva línea de ropa masculina. Cuando tengamos las muestras listas, ¿puedes venir a tomarte algunas fotos?
—Claro, Ángeles. Avísame cuando sea y con gusto iré.
Después de todo, solo era tomarse unas fotos.
Un favor así era fácil de hacer, y Silvio aceptó sin dudar.
—No te preocupes. No vas a hacerlo gratis. Tendrás tu paga.
—Perfecto, Ángeles. Muchas gracias.
Dado que la direc

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