Capítulo 68
—Amor, volvamos a casa...
Ya llevaban un buen rato paseando, y Esther quería regresar.
Especialmente después de haber estado en los brazos de Silvio, besándose apasionadamente, tenía aún más ganas de volver.
Deseaba estar en ese espacio privado, donde pudiera relajarse por completo y disfrutar sin mesura de sus abrazos y besos.
—Mm, está bien, amor...
Silvio también sabía que llevaban bastante tiempo afuera, y que, después de todo, el cuerpo de Esther seguía débil; no era recomendable que caminara demasiado.
Mientras hablaba, soltó el brazo con el que la había tenido abrazada y, tomándola de la mano, comenzaron a caminar de regreso.
...
Poco después, llegaron al lugar donde habían estacionado.
Silvio ayudó con cuidado a Esther a subir al asiento del copiloto, y enseguida arrancó el auto para llevarla de regreso a casa.
—Amor, hoy caminé bastante rato y no me siento tan cansada...
—Eso quiere decir que tu cuerpo se está recuperando muy bien.
—Sí, amor. Tal vez dentro de poco ya pueda vo

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