Capítulo 80
—¿Hola? Amor, ¿por qué me llamaste por teléfono?
La voz de Esther al otro lado de la línea sonaba muy dulce, con una ternura que además venía acompañada de una pizca de sorpresa.
—Mmm... Porque quería escuchar tu voz.
—...
Esther no pudo evitar reír con timidez.
Ese Silvio...
¡Cada día parecía más enamorado de ella!
—Dime, amor, ¿me llamaste porque pasó algo?
—Pues...
—Cariño, hoy la jefa me regaló mucha ropa. Le pidió a la directora de Recursos Humanos que la trajera desde la tienda del grupo. Ni siquiera pude rechazarla.
—Oh...
—¿Y no preguntaste por qué te la regalaban?
Aunque escuchaba atentamente, la voz de Esther seguía siendo suave, sin una sola señal de molestia o celos.
—Sí pregunté. La directora me dijo que la jefa es muy generosa, que mucha gente ya ha recibido ropa de su parte. Cuando le pregunté directamente a ella, me dijo que eran solo unas cuantas prendas, que no valían nada y que no le diera importancia.
Amor, dime tú...
Si crees que no debería aceptarlas, las devuelvo

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