Capítulo 76
Los hombres vestidos de negro se apartaron y se colocaron a ambos lados, dejando libre un pasillo. Manuel apareció al fondo; dos botones de su camisa estaban desabrochados, dándole un aspecto ligeramente desaliñado.
Cuando Sara vio a Manuel, en su mente solo resonó una frase: "¡se acabó!"
Él se quedó allí de pie, erguido y esbelto. La luz del día se filtraba desde el exterior a través de los enormes ventanales del aeropuerto, iluminando su cara. Sus ojos negros y profundos parecían levemente enrojecidos; los labios, apenas tensos, delataban contención y una paciencia forzada.
Manuel observó a los tres que estaban frente a él, abrazados entre sí. Sara se mordía el labio inferior, reprimiéndose con obstinación, protegiendo con fuerza a los dos niños con ambos brazos, mientras ellos se escondían detrás de ella.
No sabía por qué, pero aun teniéndolos justo delante, en ese instante no se atrevía a dar un solo paso hacia adelante.
Frente a él estaban esos dos niños: la adorable niña que habí

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