Capítulo 129
Rosa entró con un vestido rojo y tacones de diez centímetros.
—Hola, Rosa. —Dijo Julia, sentada en su silla de ruedas, levantando la cabeza y sonriendo a la chica frente a ella.
—¿Tú eres Julia? —preguntó Rosa con una sonrisa sarcástica, antes de soltar con desprecio: —Es la primera vez que te veo, y debo decir que eres aún más fea que en la televisión.
De pronto la sonrisa se congeló en los labios de Julia. —¿Qué... qué dijiste?
Rosa no tenía intención de perder más tiempo ni de seguir hablando con ella.
Ya había comprado su billete para salir del país.
Solo le faltaba hacer una última cosa antes de irse.
Nadie en la sala esperaba lo que ocurrió después: Rosa, delante de todos, de repente se quitó un tacón y lo descargó de forma brutal contra la pierna fracturada de Julia.
Un grito desgarrador resonó por toda la mansión, cortando el aire con un sonido agudo y aterrador.
Antes de que Julia pudiera recuperar el aliento, una serie de bofetadas le cayó de frente.
Rosa golpeaba alternadame

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