Capítulo 9
La víspera de la boda de Gisela, varios amigos íntimos nos reunimos para celebrar una despedida de soltera.
Bebimos y charlamos, entre risas y alboroto constante.
Alguien preguntó con cautela: —Amelia, Cipriano... parece que le han reducido la condena; quizá salga el año que viene.
La mano con la que sostenía la copa se detuvo un instante.
Luego dije con calma: —¿Ah, sí?
—¿Tú no...?
—¿No qué? —Sonreí—. ¿Ir a recibirlo o vengarme de él?
Todos guardaron silencio.
Agité suavemente la copa. —Todo eso ya quedó atrás.
—Que él salga es su nuevo comienzo.
—Que yo siga adelante es mi elección.
—No volveremos a cruzarnos en la vida.
Gisela fue la primera en alzar la copa. —¡Bien dicho! ¡Por el nuevo comienzo de nuestra Amelia, brindemos!
—¡Salud!
Las copas chocaron, produciendo un tintineo claro y nítido.
Cuando terminó la fiesta, estaba ligeramente mareada; salí sola al balcón a tomar aire.
El teléfono sonó.
Era un número desconocido.
Contesté: —¿Hola?
Al otro lado hubo un largo silencio.
Tan l

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