Capítulo 12
Cuando David empujó la puerta de la oficina, Gisela estaba de pie junto a la ventana, abstraída.
Su voz fue muy suave, con una preocupación medida y apropiada.
—Gisela, el mes que viene es la boda. ¿Vamos a probarnos el vestido de novia y el traje?
Gisela miró el calendario.
La fecha de la boda la había fijado Adolfo; las invitaciones ya se habían enviado.
De pronto, aquel día le resultó deslumbrante, casi doloroso.
—Ajá.
Respondió en voz baja y tomó el abrigo.
La boutique de trajes estaba en el barrio más caro del centro; sus tres pisos conformaban un mundo completamente blanco.
Mientras David se probaba el traje, Gisela se sentó en el sofá del área de espera.
La dependienta le llevó el té con gran diligencia; ella no dio ni un sorbo.
A través de la rendija de la cortina del probador, vio a David con un traje hecho a mano.
Las dependientas lo rodearon, elogiándolo.
—¡El señor David se ve guapísimo con este!
—¡La señorita Gisela es realmente afortunada!
David la miró a través del espej

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