Capítulo 97 Carlos, otra vez con la misma táctica
Ante esa declaración, que sonaba casi como un juramento, Mariana ni siquiera se inmutó.
Cerró la llave del lavabo y, mientras se secaba las manos con una toalla de papel, miró a Kiara con calma: —Que tengas o no oportunidad de casarte con Carlos, eso aún está por verse. Pero ahora mismo...
—Mientras él siga siendo mi esposo, tú solo puedes ser la tercera, la que todos desprecian. Lo único que te queda es mirar cómo él y yo dormimos bajo el mismo techo, en la misma habitación... y en la misma cama.
Luego negó con la cabeza: —Piénsalo bien: qué vida tan miserable la tuya.
—¡Tú...! —Kiara estaba tan furiosa que el rostro se le puso lívido y todo su cuerpo empezó a temblar.
¡Arrogante! ¡Mariana era insoportable de lo arrogante que era!
Cuanto peor se veía Kiara, mejor se sentía Mariana.
Sin darle oportunidad de decir nada más, Mariana tiró la toalla de papel y salió del baño, pasando a su lado sin siquiera mirarla.
La última función de fuegos artificiales en Parque Aurora era a las siete y

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