Capítulo 62
Julieta se vio obligada a mirar esa marca, apretó la palma de la mano y adoptó una expresión de calma.
—No hay nada que decir... ¿Señor, tiene algún trabajo que delegar?
La mirada de él se fue apagando.
—Si no hay trabajo que hacer, entonces me voy. Tengo que regresar para reunirme con los miembros del equipo.
Julieta retiró la mano.
Al instante, Orlando la sujetó con fuerza por la barbilla y bajó la cabeza para besarla.
Sus labios quedaron sellados y Julieta abrió los ojos.
Al ver a Orlando tan cerca, sintió confusión.
¿Cómo podía besar así?
Anoche había besado a Catalina con tal intensidad que incluso su boca estaba cortada, y podía besarla como si nada hubiera pasado.
Un fuerte rechazo surgió en el corazón de Julieta; empujó el hombro de Orlando.
—¡Suéltame, suéltame...!
Orlando siguió, jadeando. —Si quiero besarte, lo haré. ¿No dijiste ayer que, para devolverme el favor, harías cualquier cosa? ¿Qué hay de malo en un beso?
Le levantó la barbilla a Julieta.
Sus miradas se cruzaron.
O

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