Capítulo 29
—No lo sé, ya veré esta tarde. Si me despiden, pues ni modo, me tocará seguir buscando.
Silvio reflexionó unos segundos y negó con la cabeza.
Ese tipo de cosas, por más que las pensara, no le iban a quedar claras, así que mejor dejar de darle vueltas.
—Tienes razón. Pero si de verdad te despiden, sería una lástima... ¡Con tantas chicas guapas en esta empresa!
...
A la 1:50 de la tarde, Silvio se levantó de su puesto con algo de ansiedad.
Enseguida se dirigió al sexto piso, al Departamento de Recursos Humanos, y llegó hasta la oficina de la directora.
Toc, toc, toc...
—Adelante.
Al escuchar aquella voz tranquila desde dentro, Silvio abrió la puerta con cuidado.
Lo primero que vio fue a una mujer de unos treinta y tantos años, sentada detrás del escritorio, que le sonreía cordialmente.
—Directora Rocío, buenas tardes. ¿Me estaba buscando?
—Tú eres Silvio… ¿verdad? Cierra la puerta, por favor.
La directora Rocío asintió con una sonrisa y le indicó que cerrara la puerta.
—Sí, directora Roc

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