Capítulo 69
—Amor, ¿por qué no te das una ducha? Hace calor... Y estás sudando.
—Oh, con razón hueles aún más rico... Resulta que es sudor perfumado...
—...
Este chico sabía muy bien cómo provocar. Esther extendió la mano y le dio un suave pellizco en la cintura a Silvio.
—Entonces, ya que estás tan débil, ¿quieres que te ayude a bañarte?
—¡No!
El rostro de Esther se sonrojó al instante.
Este esposo suyo...
¿Estaba siendo divertido o descarado?
Aunque esas palabras la avergonzaban un poco, en el fondo, no podía evitar sentirse ligeramente emocionada.
Silvio sonrió y luego la soltó.
Era momento de ducharse... Y luego, disfrutar con calma.
Esther, con una risita tímida, se apresuró a entrar al dormitorio.
...
A la mañana siguiente.
Después de desayunar juntos con la comida que había preparado Sofía, Silvio salió del conjunto residencial en su auto.
Aún era temprano para la cita con la jefa, así que decidió pasar primero por la oficina y luego regresar cuando se acercara la hora.
Al llegar, le envió

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