Capítulo 83
—Sí...
—Muy bien, entonces de ahora en adelante me vas a hacer caso, ¿sí?
—Lo que digas será ley para mí. Siempre te haré caso.
Silvio sonrió y abrazó con fuerza a Esther, dándole un beso suave en la mejilla.
—Qué lindo eres, mi amor... Entonces pórtate bien y estudia con dedicación, ¿sí? Yo voy a formarte como se debe.
—¡Sí, sí! ¡Voy a esforzarme mucho!
...
A la mañana siguiente.
Silvio volvió a despertarse muy temprano.
Esther seguía acurrucada entre sus brazos, durmiendo profundamente.
En su rostro sonrosado parecía dibujarse una leve sonrisa.
Su cuerpo cada vez estaba más fuerte; la noche anterior, una vez más, todo había salido perfecto.
No fue hasta que Sofía abrió la puerta para preparar el desayuno que Esther se despertó de repente.
—Amor...
Apenas abrió los ojos, vio a Silvio mirándola con ternura, y sus mejillas se tiñeron de rojo.
Sintió que...
Después de lo de anoche, su relación con Silvio había alcanzado una nueva profundidad.
El amor que sentía por él se había intensific

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