Capítulo 12
Una piedra golpeó la sien de David y la sangre corrió al instante, pegándosele a los ojos.
No se limpió; simplemente avanzó hacia adelante, entumecido.
Esteban caminaba detrás de él, con la espalda encorvada.
Un trozo de carne podrida le golpeó la cara, desprendiendo un hedor nauseabundo.
No estalló en furia homicida como antes; solo sacó la lengua y lamió la suciedad de la comisura de sus labios.
De verdad estaba muy sucio.
Pero pensó en Luisa.
En aquel entonces, ella fue arrojada a la zanja de cadáveres, rodeada de la misma carne podrida y el mismo hedor.
En un entorno así, ella buscaba un silbato de hueso.
Comparado con eso, ¿qué importaba esta poca suciedad?
El dolor dentro de su cuerpo se volvía cada vez más intenso.
El cráneo parecía a punto de estallar, cada nervio como si alguien lo estuviera tironeando con fuerza.
David dio un traspié y cayó al suelo.
La cadena de hierro del collar se tensó de golpe, apretándole el cuello hasta casi asfixiarlo.
La multitud alrededor se abalanz

링크를 복사하려면 클릭하세요
더 많은 재미있는 컨텐츠를 보려면 웹픽을 다운받으세요.
카메라로 스캔하거나 링크를 복사하여 모바일 브라우저에서 여세요.
카메라로 스캔하거나 링크를 복사하여 모바일 브라우저에서 여세요.