Capítulo 193
La cara de Javier cambió de inmediato.
Ana es una persona bondadosa.
Es optimista y alegre, siempre mostrando la mayor amabilidad hacia las personas y las situaciones.
Ana dijo que le gustaba él, pero lo que le gustaba era la fachada que él había creado.
Él es como una rata en un oscuro drenaje, desvergonzado al intentar alcanzar la luz del sol.
En ese momento, ¿cómo reaccionaría Ana al escuchar las palabras de Fabiola?
Javier, por instinto, escondió la mano ensangrentada detrás de su espalda.
Su naturaleza oscura y sanguinaria, la sangre solo lo excita y lo vuelve más loco; era la primera vez que ocultaba su mano ensangrentada, temeroso de que alguien la viera.
Pablo miró preocupado a Ana y le gritó a Fabiola: —¡Cállate!
Mateo y Eva intercambiaron una mirada, también percibiendo una oportunidad.
Eva, con los ojos rojos de llorar, dijo en voz baja: —Javier, el dinero público lo devolveremos, ya lo golpeaste, ya te desahogaste, ¿por qué no dejar que lleve a Orlando al hospital? Después

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