Capítulo 6
El séptimo día desde que Cipriano fue llevado a investigar, Viviana por fin logró interceptarme.
Se plantó frente a la casa de los Domenza; en apenas unos días, más de la mitad de su cabello se había encanecido y estaba tan demacrada que parecía otra persona.
Al verme, cayó de rodillas con un golpe seco.
—Amelia... Amelia, te lo ruego...
—Déjate de Cipriano... Se equivocó, sí, pero no merece esto...
—Después de tantos años de sentimientos entre ustedes, ¿cómo puedes soportar verlo en la cárcel...?
Hice que Yago la ayudara a levantarse.
Ella se negó; aferrada con fuerza al borde de mi ropa, lloraba desconsolada.
—Sé que me equivoqué... no debí decir aquellas cosas... ¡Solo me preocupaba tu salud! Temía que, si te ibas, Cipriano no lo soportaría. Soy una madre, yo...
—Señora Viviana.
La interrumpí.
Aquel tratamiento la dejó atónita por un instante.
La miré con calma.
—¿Recuerda lo que me dijo hace tres años, antes de que yo saliera al extranjero?
La mirada de Viviana se desvió.
Repetí pa

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