Capítulo 20
Hizo una pausa; su mirada, afilada como una cuchilla de hielo, se clavó directamente en el alma de Raúl.
—En cuanto a ti... vuelve por donde viniste y lárgate. No te atrevas a molestarla de nuevo. No estás a su altura.
Pronunció esas últimas palabras con un tono gélido, como un veredicto definitivo e inapelable.
El cuerpo de Raúl se tambaleó, como si acabara de recibir un golpe demoledor en pleno pecho.
Pero al instante siguiente, levantó la cabeza con una mirada cargada de una obstinación demencial: —¡Quiero oírlo de sus propios labios! ¡Que me diga a la cara que ya no me quiere, que se ha enamorado de ti! De lo contrario, ¡jamás me rendiré!
La mirada de Benjamín se endureció súbitamente, volviéndose tan gélida como el hielo eterno.
Sin decir una palabra más, pulsó el intercomunicador. Su voz era puro hielo: —Seguridad, escolten al Presidente Raúl fuera del edificio. A partir de ahora, sin mi autorización expresa, tiene prohibido poner un pie en estas instalaciones.
Dos guardias apare

Haga clic para copiar el enlace
Descarga la aplicación Webfic para desbloquear contenido aún más emocionante
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil