Capítulo 109 Cuando te elevan demasiado, es fácil perder la cabeza
—¿Y tú con qué autoridad cuestionas mi criterio? —Salomé estalló al verse cuestionada.
En ese momento olvidó por completo la imagen falsa de dulzura que siempre mantenía y, presa de la ira, encaró a Mariana: —¡He llegado a ser médica adscrita! ¡Eso por sí solo prueba mi capacidad! ¿Y tú quién eres? ¿Una experta que ni siquiera se atreve a mostrar el rostro?
Al escucharla, Elías frunció el ceño y estaba a punto de intervenir, pero Mariana levantó la mano para detenerlo.
Avanzó hasta quedar frente a Salomé; sus miradas chocaron de lleno.
Mariana respondió con calma, pero con firmeza: —No necesito ni un rostro ni un nombre para probar lo que valgo. En cambio, tú pareces necesitar el título de médica adscrita para ocultar tu inseguridad. —Un verdadero médico se atreve a reconocer sus límites, no a aplastar a otros con un cargo.
—¡Tú...! —Salomé temblaba de rabia.
—No tengo tiempo para discutir. —Dijo Mariana, apartando la mirada y volviéndose hacia Elías. —Hay que intervenir de inmediato p

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