Capítulo 123 Mariana se atreve a hablar mal de ella
Carlos no esperaba en absoluto que Mariana hiciera un movimiento así; su cuerpo se quedó rígido de golpe.
La cercanía, tan íntima que hasta sus respiraciones se mezclaban, hizo que por un instante el corazón de Carlos se descompasara.
Movió los labios, dispuesto a decir algo, pero Mariana se le adelantó.
—Te importa tanto que baile con otro hombre... ¿no será que estás celoso?
En sus labios apareció una sonrisa: —¿O acaso acabas de darte cuenta de que te enamoraste de mí?
El rostro de Carlos cambió bruscamente; una emoción extraña cruzó fugazmente por el fondo de sus ojos. Extendió la mano y empujó a Mariana.
—¡Aléjate de mí! —Espetó con dureza.
Mariana dio dos pasos atrás; su cintura chocó contra el respaldo de una banca. Frunció ligeramente el ceño.
Carlos la miró con frialdad: —Incluso para ser narcisista hay que tener límites.
—¿Que me gustas? ¿Que siento celos por ti? ¡Qué fantasía tan absurda! —Sus palabras estaban cargadas de burla.
A Mariana le oprimió el pecho. Respiró hondo:

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