Capítulo 129 En ese momento, Mariana era muy hermosa
—Mi mano está herida, ayúdame a vendarla. —Dijo Carlos mientras sacaba la mano lastimada.
Mariana se quedó atónita un instante. Fue entonces cuando se dio cuenta de que la palma de la mano derecha de Carlos estaba cubierta de manchas de sangre ya seca.
Corrió hacia él, tomó esa mano y la examinó con sumo cuidado.
Frunció el ceño: —¿Cómo te hiciste esta herida?
Carlos tensó ligeramente la mandíbula y respondió con tono despreocupado: —Apreté un vaso y se rompió.
Mariana se quedó sin palabras.
Levantó la vista y lo regañó: —¿Eres un idiota o qué? ¡¿Por qué ibas a apretar un vaso?!
—Ve a sentarte al escritorio. —Ordenó con brusquedad. Tras soltarle la mano, dejó esa frase y fue al clóset por el botiquín.
Al ver su espalda, Carlos arqueó levemente las cejas.
Al notar lo preocupada que estaba Mariana por él, se sintió bastante complacido.
Fue hasta el escritorio, se sentó y encendió la lámpara.
Mariana regresó cargando el botiquín.
Encendió la linterna del celular y se lo pasó: —Ayúdame alu

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