Capítulo 138 Carlos, me das asco
Mariana estaba debajo; Carlos la presionaba con todo su peso.
—Uh... —Mariana dejó escapar un gemido ahogado.
Intentó empujarlo, pero él pesaba demasiado; tenía todo el cuerpo encima de ella y, por un momento, no pudo moverse.
—¡Levántate ahora mismo! —Irritada, Mariana le dio un golpe en la espalda.
Carlos se movió un poco, como si hubiera recuperado algo de lucidez; apoyó una mano en la cama y, lentamente, se incorporó.
Todo su cuerpo olía a alcohol; tenía los ojos enrojecidos y estaba claramente borracho.
Cuando abrió los ojos y vio a Mariana debajo de él, no dijo nada; simplemente se quedó mirándola fijamente.
Esa mirada parecía querer atravesarla.
Su respiración era pesada; el aliento que exhalaba, ardiente.
Mariana se sintió profundamente incómoda.
No sabía si era por el calor, pero sentía que las mejillas empezaban a arderle.
Sus espesas pestañas batieron; apartó la mirada, apretó ligeramente los labios y volvió a empujarlo: —¡Quítate! ¿No sabes que pesas mucho?
Al ver esos labi

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