Capítulo 22 Ahora mismo tengo muy mal carácter
¿A quién tenía que pedirle perdón? No hacía falta ser adivino para saberlo.
Mariana soltó una risotada cargada de veneno.
Sin que ella hubiera dicho una sola palabra, Carlos ya había dado por buena la versión de Kiara y la había condenado sin más.
Mariana irguió la espalda y sostuvo la mirada afilada de Carlos sin esquivarla lo más mínimo.
Su voz sonó firme y clara, sin un rastro de duda: —¡Kiara se lanzó de la cama a propósito para armarme este teatrito! ¡No pienso pedir perdón por algo que no hice!
Al escuchar eso, Kiara se puso de inmediato nerviosa; con el rostro desencajado por una supuesta indignación, sollozó: —Señorita Mariana, ¿cómo puede ser tan cruel de inventar eso? ¡Si fue usted quien me empujó...!
Brayan miró a Mariana con un asco evidente: —Empujaste a Kiara y todavía te atreves a negarlo, incluso echarle la culpa a ella. ¿No te da vergüenza?
Mariana no les prestó la menor atención ni a Kiara ni a Brayan. Solo clavó la mirada en Carlos, esperando su respuesta.
El rostro

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