Capítulo 62 La persona a la que Carlos ama soy yo.
Doña Bernal se sentó en la silla junto a la cama del hospital. Sus movimientos eran elegantes y distinguidos; en el rostro llevaba una leve sonrisa: —No te pongas nerviosa. Escuché que te habías lesionado y, como hoy tenía tiempo, vine a verte.
La expresión de Kiara se volvió un poco rígida: —Eh... gracias, abuela.
Aunque Doña Bernal sonreía, la presión invisible que irradiaba hacía que a Kiara le costara respirar.
Con tono sereno, Doña Bernal añadió: —Mejor llámame Doña Bernal. Al fin y al cabo, no somos tan cercanas.
Kiara apretó los dedos. Con solo escuchar eso, supo que Doña Bernal no había venido con buenas intenciones.
Doña Bernal observó el rostro de Kiara, cubierto con vendas, y comentó con aparente preocupación: —Tu herida en la cara es bastante seria. De ahora en adelante deberás tener más cuidado. Y recuerda bien esto: no hay que albergar intenciones de dañar a otros.
Kiara se apresuró a explicar: —Usted lo ha entendido mal. Fue la señorita Mariana quien me jaló con fuerza d

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