Capítulo 70 Necesitamos actuar una escena
Emanuel tomó a Milagros de la mano y se acercó hasta quedar frente a Mariana.
Alzó el mentón con arrogancia y dijo con desdén: —No creas que porque me ayudaste voy a estarte agradecido. En mi corazón solo reconozco a Salomé como mi hermana.
Al escuchar eso, incluso Elisa, que era una simple espectadora, no pudo evitar fruncir el ceño.
En el rostro de Mariana apareció una mueca de desprecio.
Lo miró de reojo y replicó: —¿Quién dice que te ayudé?
—Lo hice únicamente porque, si de verdad te hubieras metido bajo las piernas de Ezequiel, yo, como miembro de la familia Montoya, también habría quedado en ridículo.
—Además, ¿no escuchaste lo que dijo Ezequiel? Si no aceptaba la apuesta, yo tampoco iba a poder irme. Así que no te sientas tan importante.
—Si eres tan digno, ¿por qué no regresas y apuestas tú mismo con Ezequiel?
A esas alturas, el tono de Mariana ya estaba cargado de burla.
—¡Tú...! —Emanuel se quedó sin palabras, con el rostro alternando entre el verde y el blanco.
Sin darle opo

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