Capítulo 87 Otra vez estuvo a punto de hacerse ilusiones
—Tú...
El hombre estaba a punto de decir algo cuando, en ese momento, otro se acercó corriendo y explicó de inmediato: —Señoritas, de verdad lo sentimos. Estábamos jugando y Jairo perdió; tuvo que cumplir un castigo, por eso vino a molestarlas.
Mariana los miró con evidente desagrado y respondió sin ningún miramiento: —¡A mí qué me importa lo que estén haciendo! ¿Por perder un juego ya creen que pueden aprovecharse de la gente? ¿Les parece muy divertido? ¿Alguna vez han pensado en cómo se sienten los demás?
—¡Eso mismo! —Añadió Julieta, indignada.
Jairo Zelaya no dijo nada; se limitó a clavar la mirada en Mariana.
¡Qué mujer tan descarada! En toda su vida, nadie se había atrevido a pegarle.
El hombre que había llegado después la miró con expresión de fastidio y, con cierto desdén, soltó: —Vamos, Jairo es tan guapo... que te diera un beso no te haría ningún daño, ¿no?
No pudo evitar pensar para sí: mírate tú primero al espejo.
Mariana frunció el ceño, llena de repulsión: —¿Quién dijo qu

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