Capítulo 1636
Aunque no era un oso adulto, seguía siendo una amenaza para los humanos.
Daniela soltó de golpe a la chica que tenía a su lado. —¡Corre! ¡Corre lo más lejos que puedas! ¡Después yo te traeré a él!
La chica, al ver un oso adulto aparecer a lo lejos, gritó aterrada: —¡Otro oso está viniendo!
—¡Ve tú primero!
Daniela no movió ni un paso, y con Darío en su espalda, entró directamente en el bosque por la izquierda.
Cuando los demás vieron al oso adulto, todos se asustaron y empezaron a correr en todas direcciones, sin preocuparse por los demás.
Darío se sentía algo mareado, y al ver que estaba tirado sobre la espalda de una mujer, de repente sintió vergüenza. Pero comparado con su vida, la vergüenza realmente no tenía importancia.
Pensó un momento y luego le dijo: —Déjame bajar, corre tú, yo te voy a retrasar.
Dijo estas palabras con seriedad. Honestamente, Darío sentía que no había hecho nada bueno en su vida, y esta era la única vez que sentía una especie de valentía, aunque por dentro aú

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