Capítulo 1648
Él también renunció a su trabajo en la universidad, que en realidad era solo una actividad parecida a una obra de caridad. No se esperaba que la institución fuera tan grosera con su escolta, hasta el punto de enviarlo a la comisaría sin ni siquiera avisarle.
Cuanto más lo pensaba, más enfadado se ponía, y toda la fachada de amabilidad que había estado mostrando desapareció por completo.
Mientras tanto, Daniela seguía sin despertar. Los médicos dijeron que su cabeza había sufrido un daño severo y que lo más probable es que quedaran secuelas, aunque aún nadie podía precisar qué tipo de secuelas serían.
Pasó una semana, y finalmente Daniela despertó. Darío también vino a visitarla, pero debido a la presencia de Sebastián, no se atrevió a hablar mucho. Se limitó a observar en silencio a la persona en la cama.
Daniela miró primero el techo, luego sus ojos se movieron lentamente hacia el lado. Sin embargo, su visión estaba algo borrosa, y preguntó: —¿Por qué no encienden la luz?
Sebastián se

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