Capítulo 11
—Señor, Jacqueline es un genio de la física que fue seleccionada tras un riguroso proceso. Su talento no podría ser desaprovechado —dijo la otra parte con un tono sereno—. Le rogamos respetar su decisión y cumplir con las normas de confidencialidad.
La llamada terminó.
El tono resonó en sus oídos.
Augusto se quedó inmóvil con el auricular en la mano, con un zumbido en la cabeza.
De pronto, recordó esa vez en la habitación del hospital, cuando el médico dijo que le habían hecho esa cirugía "de curación definitiva" en la mano.
Resultó que no era para facilitar su vida diaria.
Era para poder continuar con la investigación.
Y él... pensó que ella estaba haciendo un escándalo sin sentido.
—Ja, ja... —Soltó una risa baja, ronca, llena de amargura.
Y mientras reía, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.
Víctor se asustó y corrió hacia él, tirando de su pantalón. —Papá... papá, ¿qué te pasa? Papá, no llores...
Augusto se agachó y abrazó con fuerza a su hijo.
El pequeño temblaba en s

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