Capítulo 12
Esa noche, cuando Augusto regresó a casa, el lavaplatos de la cocina estaba lleno de loza sucia y en el suelo había líquido derramado. Había intentado preparar la bebida para su hijo por la tarde, pero por su torpeza la había derramado por todas partes.
Se agachó para recogerlo todo, y un fragmento de porcelana rota le cortó el dedo. La sangre brotó.
Se quedó mirando ese rojo intenso.
Antes, aunque solo se hiciera un pequeño corte con papel, Jacqueline se ponía nerviosa, corría a buscar yodo y vendas. Le desinfectaba y limpiaba la herida con cuidado.
Ella siempre decía: "Eres militar, tus manos son muy importantes".
Tenía las manos cubiertas de sangre y no había nadie que se ocupara de él.
Sonó el timbre.
Augusto se limpió las manos con una toalla y fue a abrir la puerta.
Daniela estaba de pie afuera, sosteniendo un recipiente térmico, con una sonrisa amable. —Augusto, preparé sopa de pollo. Tú y Víctor...
No terminó la frase. Su mirada se posó detrás de Augusto...
En algún momento, Ví

Haga clic para copiar el enlace
Descarga la aplicación Webfic para desbloquear contenido aún más emocionante
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil
Encienda la cámara del teléfono para escanear directamente, o copie el enlace y ábralo en su navegador móvil