Capítulo 9
Gerardo arrugó levemente la frente. Justo cuando estaba a punto de hablar, Rosaura le presionó suavemente la mano, indicándole que se tranquilizara.
Él se quedó un poco desconcertado, pero poco a poco aflojó la mano con la que sujetaba el cuello de la camisa de Ernesto.
Ernesto permaneció pasmado por un momento, y luego, en sus ojos, apareció un destello de sorpresa y alegría.
—¿Cariño, eso quiere decir que aceptas?
—Te lo prometo: te prepararé una boda aún más lujosa que esta. Haré que todo el mundo sea testigo de nuestro amor.
—No importa lo que desees, te lo daré.
Rosaura curvó ligeramente los labios, pero la sonrisa no alcanzó sus ojos.
—¿Y si lo que quiero es todo el Grupo Brisa?
Al ver cómo Ernesto arrugaba la frente, Rosaura soltó una ligera risa.
—Solo estoy bromeando, no te pongas tan nervioso.
—Podemos casarnos, pero... ¿dónde está tu sinceridad? No puede quedarse solo en palabras, ¿verdad?
Su mirada recorrió lentamente a Ernesto de arriba abajo, hasta que finalmente se posó

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