Capítulo 18
Rosa regresó al apartamento y apenas se había puesto la ropa de casa cuando sonó el celular.
Era Francisco.
Se quedó mirando el número que parpadeaba en la pantalla, con unos segundos de desconcierto.
Habían pasado casi dos semanas desde que rompió la tarjeta SIM anterior.
"¿Cómo consiguió mi nuevo número?".
Cuando sonó por sexta vez, presionó la tecla de respuesta.
—Rosa. —La voz de Francisco llegó por el auricular, algo ronca, cargada con el cansancio de un vuelo largo—. Estoy en Ottawa.
Ella caminó hacia la ventana, mirando la calle cubierta de nieve al otro lado del cristal. —¿Necesitas algo?
—Quiero verte —dijo él sin rodeos—. Necesito hablar contigo.
—¿Hablar de qué?
Hubo unos segundos de silencio al otro lado de la línea.
—Hablar de estos siete años, del acuerdo que mi madre te dio, de nosotros. —La voz de Francisco bajó de tono—. Rosa, lo siento.
Era la primera vez en siete años que le decía "lo siento".
Rosa sostenía el celular con los dedos ligeramente tensos.
Afuera había em

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