Capítulo 21
Sus murmullos entrecortados, entrelazados con gemidos de dolor, eran como un cuchillo romo y oxidado, abriendo una diminuta grieta en el lago helado que desde hacía tiempo ocupaba el corazón de Bianca.
"Solo un soplido y dejará de doler..."
"Aunque el cielo se caiga, yo estaré para sostenerlo..."
Eso fue hace muchísimo tiempo, tanto que parecía de otra vida.
Se había raspado la rodilla sin querer, y él, torpe como siempre, intentó desinfectarla. A ella le dolía tanto que se echó a llorar. Entonces, él realmente se inclinó, sopló suavemente sobre la herida, muy despacio, y le acarició la cabeza mientras decía con esa voz resignada. —No tengas miedo; estoy contigo. Aunque el cielo se caiga, yo te lo sostendré.
En ese momento, ella cambió el llanto por una sonrisa, convencida de que él era la persona más confiable del mundo.
No sabía cuándo, pero un líquido frío comenzó a deslizarse por su mejilla, cayendo sobre las sábanas blancas y formando una pequeña mancha oscura y húmeda.
Bianca alz

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