Capítulo 135
Andrea se apresuró a acercarse y sostuvo con dulzura a su madre, que estaba a punto de caer. —Mamá, he venido a llevarte de aquí.
—¡Andrea, mira lo que has hecho! —al verla aparecer, Antonio descargó toda su furia contra ella, levantando la mano mientras avanzaba con pasos pesados, dispuesto a golpearla.
Pero, al instante, los guardaespaldas que Andrea había traído se interpusieron frente a él.
—Hoy he venido para sacar a mi madre de este lugar repugnante, ¡y nadie va a detenerme! —cada palabra de Andrea resonó con fuerza en todo el vestíbulo.
Ella estaba acostumbrada a ser dulce y delicada, pero eso no significaba que sólo pudiera ser una mujer débil y sumisa.
Desde el momento en que perdió toda esperanza en Salvador, comenzó a endurecerse desde lo más profundo de su ser.
Ceder y comprometerse sin límites sólo trae abusos, humillaciones y un sinfín de sufrimientos.
Andrea no quería volver a vivir días tan agotadores y vacíos.
—Mamá, vámonos. —Dijo Andrea, tomando con cariño la mano de

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