Capítulo 60
Los tres tenían sus habitaciones en el segundo piso.
Solo que la habitación de Federico y la de Gisela estaban una frente a la otra, muy cerca.
La habitación de Sofía estaba al final del pasillo, un poco más lejos.
Gisela regresó a su habitación y escribió durante un rato su tesis.
De pronto, sonó el timbre de la puerta.
Gisela fue a abrir.
Apenas la puerta se abrió, el hombre alto y de piernas largas entró; Gisela se sobresaltó. —Señor Federico, ¿vino a buscarme por algo?
Los ojos de Federico se veían oscuros; con la voz baja y ronca dijo: —Sí, por algo.
El corazón de Gisela empezó a acelerarse. —¿Qué cosa?
El hombre no respondió; bajó la cabeza y besó directamente sus labios.
—Mm... —Gisela se quedó tiesa en el lugar.
Federico giró el cuerpo y volvió a arrinconarla contra la puerta, inclinándose para besarla con suavidad y ternura.
Desde la última vez que los dos se habían besado, Federico siempre encontraba oportunidades para hacerlo.
A veces en la frente, a veces en la mejilla, a v

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