Capítulo 1688
Ella encendió la luz; al ver a ese hombre que aún llevaba puesto el traje, sus ojos se llenaron de sorpresa. —¿Por qué no volviste?
Incluso desde ese ángulo, su cara seguía siendo muy apuesta. —Estaba preocupado por ti; ¿no dijiste que en la fase inicial era fácil que doliera?
Ella se mordió el labio; por un momento no supo qué decir.
Los dedos de Sebastián rozaron suavemente su tobillo; entonces, ella reaccionó y le dio una patada para apartarle la mano.
Él la soltó con suavidad y, levantándose, preguntó: —¿Quieres que te ayude?
Ella negó con la cabeza y se movió hacia el baño; cuando entró, todavía se sentía un poco incómoda.
Esa habitación del hospital se desinfectaba a diario, aun así no le gustaba pasar allá el período posparto; quería volver a casa.
Pero el niño seguía en la incubadora.
Se lavó las manos y las frotó con jabón, y se miró en el espejo: su aspecto no estaba nada mal.
En esos días se había ido recuperando, pero dar a luz consumía mucha energía y, aun así, se sentía c

Klik untuk menyalin tautan
Unduh aplikasi Webfic untuk membuka konten yang lebih menarik
Nyalakan kamera ponsel untuk memindai, atau salin tautan dan buka di browser seluler Anda
Nyalakan kamera ponsel untuk memindai, atau salin tautan dan buka di browser seluler Anda