Capítulo 48 Pasándose de la raya con Carlos estando borracha
Mariana ni siquiera miró el nombre en la pantalla. Tomó el celular y contestó directamente: —¿Quién es?
Del otro lado de la línea, Carlos frunció ligeramente el ceño: —¿Dónde estás? La abuela me pidió que fuera por ti.
—¿Y qué? ¿Acaso tengo tres años para que vengan a recogerme? —La voz de Mariana sonaba claramente pasada de copas.
—¿Estás borracha? —Preguntó Carlos.
Mariana lo negó de inmediato: —¡No! ¿Cómo crees que estoy borracha? ¡Yo puedo beber mil copas sin caerme!
Carlos ya no quiso perder tiempo con ella y, con voz grave, le exigió: —Deja de decir tonterías. ¿Dónde estás ahora mismo?
Mariana frunció los labios: —¿Por qué tan agresivo? Estoy en el Club Altamira.
En cuanto ella terminó de decirlo, Carlos colgó.
Mariana bajó el celular, molesta: —¡Qué grosero!
—Beber... beber... —Murmuró, levantando de nuevo la copa.
Cuando Carlos llegó al reservado y vio la escena frente a él, el ceño se le frunció aún más.
Mariana estaba de pie sobre el sofá, descalza, sosteniendo un micrófono y

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