Capítulo 16
A la mañana siguiente, la luz del sol se filtraba por las rendijas de las cortinas.
Cuando Rosa despertó, se sintió desorientada por un instante, sin saber dónde se encontraba.
No fue sino hasta que vio la sencilla lámpara de techo en la pared que recordó que ya estaba de vuelta en Canadá, en su propio apartamento.
Un dolor sordo le recorría la rodilla. Se incorporó, levantó el pantalón del pijama y vio un moretón violáceo en la zona.
Los recuerdos de la noche anterior regresaron de golpe... El accidente, la nieve, aquel hombre llamado Lorenzo.
Se levantó de la cama y fue hacia la sala. Sobre la mesita vio la bolsa de papel y la tarjeta de presentación.
La tarjeta era de un papel grueso, blanco y sin adornos, con solo el nombre "Lorenzo" y una serie de números escritos con una caligrafía firme y decidida.
Tomó su celular, ingresó el número y lo guardó con el nombre de contacto "Vecino señor Lorenzo".
Luego fue a la cocina, puso agua a hervir y preparó una taza de la manzanilla que él l

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