Capítulo 13
Los dos se enfrentaron.
Desde la cocina se oyó la voz de Luisa. —Fabián, ayúdame a traer una botella de agua fría.
—¡Voy, señorita Luisa! —respondió Fabián de inmediato. Se dio la vuelta, sacó la botella del refrigerador y luego miró de nuevo a Miguel—. Será mejor que se vaya.
Dicho esto, cerró la puerta trasera.
La puerta se cerró con un clic, bloqueando la vista.
Miguel se quedó allí de pie, mirando aquella vieja hoja de madera. Por la rendija aún se filtraba la luz de la cocina, y se oían vagamente las voces de Luisa y Fabián conversando.
—¿Quién era recién?
—Alguien que preguntaba el camino, se equivocó.
—Ah. Ven a ver este pescado, ¿está lo suficientemente fino el corte?
—Déjeme ver... señorita Luisa, ¡su técnica con el cuchillo ha mejorado muchísimo!
Miguel apretó los puños.
Había pasado todo el día sentado en el restaurante frente a El Rincón de Pepe.
En una mesa junto a la ventana del segundo piso, desde donde se veía perfectamente el callejón de la cocina. Pidió una taza de ca

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