Capítulo 14
Señor...
Miguel se puso lívido al instante.
Tenía veintiocho años, solo dos más que Luisa.
—Estoy hablando con mi esposa. —Miguel miró fijamente a Fabián—. No te corresponde intervenir.
—¿Esposa? —Fabián alzó una ceja—. He oído que la señorita Luisa está tramitando el divorcio. Además, aunque sean marido y mujer, no se puede obligar a la otra persona, ¿no?
Se volvió hacia Luisa y su tono se suavizó de inmediato. —Señorita Luisa, si no quiere hablar con él, puedo ayudarla a llamar a la policía.
Luisa miró a Miguel y luego a Fabián.
Después, se soltó con suavidad de la mano de Miguel.
—Fabián, no pasa nada —le dijo—. Vuelve primero; hablaré un par de cosas con él.
Fabián apretó los labios, claramente incómodo, pero aun así asintió. —Te esperaré en la puerta. Si pasa algo, llámame.
Regresó a la puerta trasera, cruzó los brazos y se apoyó en el marco, sin apartar la vista de allí ni un segundo.
Solo entonces Luisa miró a Miguel.
—Habla —dijo—. Te doy cinco minutos.
Miguel la observó. Ella

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